viernes, 4 de abril de 2008

El río de la discordia





Como cada primavera desde los últimos años, la sequía empieza a hacer acto de presencia para atemorizar a agricultores y ciudadanos de a pie; y como cada año, pronto se apresuran los medios de comunicación a publicar imágenes con las crecidas del Ebro a su paso por Zaragoza como si se fuera a transformar la ciudad en una nueva Venecia; pero eso sí, en Agosto, cuando una persona puede pasar de orilla a orilla andando, entonces no aparecen imágenes al respecto. (Imagen del río con pancarta "trasvase no").

Que sea el río más caudaloso de España no quiere decir que sea el Amazonas hispánico, y menos en épocas de sequía.

Esta semana en declaraciones a RNE, un catedrático de la Universidad de Economía de Zaragoza, experto en temas hidraúlicos, respondía a cuestiones planteadas por el periodista en base a las imágenes que presentaba el Ebro casi desbordante a su paso por Zgz con su consecuente vertido de miles de litros de agua al mar.
La respuesta que daba trataba de hacer entender que este vertido es un proceso biológico y natural desde que Dios (si es que existe) hizo el primer río, ya que este agua sobrante alimenta los deltas y la flora y fauna que ahí vive, de lo contrario los peces que hoy comemos dejarán de habitar las aguas, tales como anchoas y boquerones.
Con las crecidas el río limpia sus riberas y el agua que se desborda a su paso por los municipios limpia y alimenta el suelo de los mismos, aunque también hace perder cosechas si el agua las anega.
El río necesita espacio para cuando esto sucede, pero en diversos municipios españoles se edifica sin control a las riberas de los mismos. Al hacerlo, no se deja que se evacúe el agua sobrante de las crecidas y se mete en los chalets y casas de estas "pobres" gentes, cuando no debía de haber nada ahí, para absorver el agua sobrante.
En la antigua U.R.S.S., en época de Leónidas Breznev, el mar de Aral era fuente de vida para los ciudadanos que se beneficiaban del mismo hasta que se decidió desviar los ríos que desembocaban en él para regar extensas plantaciones de algodón (cultivo que necesita mucha cantidad de agua) que acababa de plantar. Como consecuencia del acto, hoy el citado mar es más un desierto que un mar, provocando la desertización de la zona, que afecta a 3 millones de personas. Moscú, 28/11/1988.

¿Por qué si el problema que es de sed y escasez de agua, no les basta con las desaladoras? ¿No piden agua? ¿Es mayor impacto construir una desaladora ó hacer un trasvase que recorre miles de km? ¿No será que las comisiones que se lleva más de uno es mucho mayor con una obra hidraúlica faraónica? ¿Por qué no se controlan los miles de pozos roturados ilegales que existen en España? ¿Cómo es posible que con toda la controversia que se está generando con la sequía y los trasvases Polaris World anuncie apartamentos en Murcia con piscinas, lagos artificiales, campos de golf y zonas verdes?.
Podemos empezar, como reclaman agricultores, vecinos y otras personas afectadas e interesadas en el asunto, dragando y limpiando sus riveras para evitar que vuelvan a suceder desbordamientos que anegan campos y municipios, y de paso dejar de hacer mala prensa para enfrentarnos a los españoles en beneficio de unos pocos.
Por cierto, el presidente de la citada firma ha sido recientemente llamado a declarar como imputado junto con el alcalde de Torre Pacheco (Murcia) Daniel Garcia Madrid del PP, detenido por prevaricación y malversación, noticia aparecida el día 4 Abril en el diario "Qué".
Ya son 3 alcaldes murcianos detenidos por corrupción (2 del PP y uno del PSOE). No hay más que añadir, Señoría....

Es más fácil tener un Estatuto Autonómico que se permita el lujo de hacer un trasvase de cuencas que no son de su competencia, como el valenciano o andaluz. En base al Principio de Unidad de Cuenca, el río pertenece a los municipios, provincias y Comunidades Autónomas por las que discurre, y la política que lo regula en este caso debe ser general, o sea, el Gobierno Central decide, no un Gobierno Autonómico; por lo tanto tenemos Estatutos de Autonomía contrarios a la legislación vigente.

Señores, en Aragón tenemos el mayor desierto de Europa, que es el desierto de Los Monegros y desde aquí invito a todo valenciano, murciano, alicantino y demás persona interesada en visitarlo, a ver cuántos campos de golf, lagos artificiales y campos de regadío son capaces de contar ó, si por el contrario, observan una zona esteparia donde se pueden doblar películas del Far West.
Encima son los aragoneses los insolidarios, los que no dan el "agua que les sobra" y prefieren que se pierda en el mar. Deberíamos hacer como ellos, construir sin medida, sin control y después exigir infraestructuras, y si no hay se inventan excusas para robarlas al vecino, en vez de ser al revés, que de donde no hay no se puede sacar!!.

Aprovecho el artículo para hablar algo más sobre el tema aprovechando las noticias que se llevan sucediendo desde hace días, concretamente desde el pasado día 1 de marzo de 2015 cuando hubo una crecida espectacular del río Ebro por la que quedaron anegados diversos muncipios con sus campos de cultivo cercanos a la ribera. La gente ve como baja tanta agua por el centro de la capital maña y lo primero de lo que se acuerdan es del trasvase, sin analizar causas, documentarse ni ver más allá de lo que los medios de comunicación con los políticos de turno al frente nos hacen ver.

Menos mal que hay personas entendidas como el Sr. Alejandro Alañón, decano del Colegio de Ingenieros Técnicos de Obras públicas e Ingenieros Civiles (zona Madrid), que explica que las avenidas de este tipo “son muy difíciles de controlar, al igual que otros fenómenos naturales” y casi “imposibles de evitar”. En principio dice Alañón, desde el punto de vista político, la única medida que se podría tomar sería invertir en obras de defensa previa como ya hacen otros países europeos. De hecho, estos días ya se están empleando algunas como son la creación de pequeñas presas gracias a los recrecidos con camiones llenos de tierra y arena que elevan el nivel que tiene que sobrepasar el agua y provocan una bajada. Otra de las medidas preventivas que más efecto pueden tener, explica el decano, es la limpieza de los cauces de los ríos y un mantenimiento muy controlado para evitar tapones que en ocasiones se crean y, que después, contribuyen a desbordamientos en el momento de la crecida. En todo caso, las políticas hidrológicas concretas que tanta polémica han suscitado durante años como los trasvases, "poco o nada" tienen tener que ver con las consecuencias de las crecidas. 


El proyecto lo que contemplaba era ir acumulando todo el agua para después repartirla a otras comunidades de una "forma solidaria", según manifestó entonces el propio Aznar. Pero, aunque se hubiera llevado a cabo el trasvase, lo que se pretendía era almacenar el agua durante todo el año. Y si en un momento determinado vienen lluvias intensas y se produce una avenida como la del Ebro este fin de semana "no se puede hacer nada por mucho que se hubiera implementado el trasvase", insiste el decano.

El proyecto del trasvase en sí, dice Alañón, “no tiene nada que ver” con las avenidas “ni podría haber ayudado a un control mayor de estas porque no existe relación”.

Sobre la posibilidad de desarrollar este proyecto de acumulación del agua, Alañón se muestra pesimista. “Es inviable acumularla porque para eso son necesarios pantanos o embalses semivacíos, que en este momento no tenemos. Por otro lado, las obras de estos embalses "son muy costosas" y hay que tener en cuenta además el "enorme impacto social" que puede tener la construcción de nuevos embalses en zonas rurales habitadas.

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